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"Caminante, no hay camino.
Se hace camino al andar..." 

                    Antonio Machado 

 


Exordio muy personal

  Bajo cielos abstrusos, constelados, –si mal no recuerdo- me inicié un día artesano de la lírica. Pero tenían que ser los ocasos, los silencios o la misma vida, obras intrínsecas como los céfiros o las diademas y todo lo que habita en mi entendimiento.

   Me correspondía entonces -y ahora- dibujarlos en el aire, como un arquitecto presto a construir, para que existieran y expandieran así la belleza que deseaba para mí y para los demás.

   Tenía que abocetarlos con los ojos amurallados y con un hálito de íntima fantasía.

   A pesar de Platón, los cedros tenían que ser míos, esencialmente míos, y las polícromas mariposas y los enebros y los unicornios opalinos.

   Sin el embrujo de las estrellas fugaces correteando por los cielos, ¿cómo podría volar tras los pájaros azules?

   Ahora ya he creado mi jardín de espíritus danzarinos y océanos inacabados y bóvedas que se abren cálidas, celestes, abrazadoras, a las aves y a los árboles cargados de euforia.

   Claro, y lo descubro a Sabines cantando “A estas horas, aquí”, con otros inmortales: con Neruda, con Asturias, con Huidobro, con Borges y el mismísimo Benedetti y sus “Estados de ánimo” irresolutos.

    He reparado en el “Cansancio” y en las irreverentes “Invitaciones al vómito” de Girondo, y se me ha venido –entre otros ingenios sublimes- la “Ausencia” de la Mistral con su vigilia y su sueño.

   Los he visto a todos, sí, como espectros benefactores merodeando sin respiro; como ángeles derrochando metáforas increíbles.    Y yo aquí, artesano al fin, evitando construir lo ya edificado –bajo cielos crepuscularios- como siempre...  

                                               A.A.B.




   Ha muerto mi madre, mi vieja querida… Estoy aún consternado. En el Camposanto le he rendido un póstumo tributo con versos nacidos de lo más recóndito de mi alma.

 





Ahora vives, exultante,

con pequeñas alas blancas

en los pies y en las manos

para remontar entre las flores

suspendidas del cielo.

 

Un niño azul se desprendió de ti

llorando cuando dormías

y cuando clamabas en el viaje aquel,

a tus adentros,  seducida.

 

Él se elevaba hacia lo insondable,

tú caías.

 

Luego se inclinaba interrogándote

y reías con los brazos abiertos,

como la tierra fértil.

 

Ahora tienes diminutas alas blancas

en las manos para cobijar la vida,

y tus pies alados se mueven contigo

antes del llanto de tu propia carne

del regazo apartada.

 

Prefacio

               El autor de esta página es el periodista Antonio Álvarez Bürger (59) -de la ciudad de Concepción, Chile-, quien se autodefine como un cuasi poeta (o, al decir de Celaya, aspirante a poeta). Obras suyas, sin embargo, han sido publicadas y/o se hallan esparcidas en destacadas revistas y portales literarios electrónicos de diversos países como Letralia, Ariadna, Mondo Kronhela, México Volitivo, Margen Cero, Adamar, El Club de los Poetas, Amnesia, Perspectiva, El Catalejo, Revista Libre, Athenea, Borraska, Escáner Cultural, Los Lobos de Omaña, Zona Literatura, Poetas2000, etc. Pertenece al movimiento internacional Poetas del Mundo, que reúne a más de 5.000 miembros y que dirige el poeta Luis Arias Manzo.
               Álvarez Bürger se describe también como un cyberpoeta. Obtuvo el primer premio en el Concurso Hispanoamericano de Poesía y Cuento Breve "Juana de América" 2003, organizado por la Editorial Bellvigraf (Argentina) y el Taller de Gráfica de La Habana (Cuba) en homenaje a Juana de Ibarbourou. Su obra aparece en la Antología "Escritores Hispanoamericanos en el Mundo", que circula desde enero del año 2004. También figura –junto a bardos de la estatura del nicaragüense Ernesto Cardenal; de los chilenos Juan Cameron, Jorge Etcheverry, Patricio Manns y Eduardo Llanos; del argentino, Manuel Lozano; de los peruanos Leo Zelada y Tanya Tynjala, y del español Antonio Redondo Andújar- en la Antología “Canto a un prisionero”, de la Editorial Poetas Antiimperialistas de América, impresa en el 2005 en tributo a los presos políticos de Turquía. Trabajos de su autoría han sido leídos en el programa "Rincón Literario" de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, UNED, que se difunde a través de la emisora 3 FM de Radio Nacional de España.
               Fue finalista de las Terceras Olimpíadas Electrónicas de Poesía 2000, organizadas por la Fundación de Poetas de Mar del Plata y su lista La Blinda Rosada (Argentina), y varios poemas de su creación se han publicado en la revista trimestral en papel de la Asociación Cultural Tántalo, de Cádiz (España), que dirige el poeta Antonio Rodríguez Lorca.
               Uno de sus poemas figura en la antología digital "Todas las voces, una voz", junto a las obras de otros 29 poetas emergentes de distintos puntos del planeta. El libro fue publicado por "Rincón Literario" de la UNED, que conduce la poetisa española Edith Checa. Una segunda antología digital breve -sólo con poesía suya-le editó Revista Libre, de Libre Network, New Jersey, USA. Asimismo, Ediciones Baquiana le publicó en el tercer anuario 2001-2002 de su revista literaria, en Miami, Florida, USA, mientras que la Universidad de Murcia, España, a través de la revista Dáctilo -de su Aula de Poesía-, lo incluyó igualmente con una de sus obras a finales del 2003.
               Álvarez es columnista de diarios, y escribe acerca de temas de la cotidianidad.





SEÑOR, ¿POR QUÉ NO BAJAS?

   
         Antonio Álvarez Bürger


Señor, ¿qué sucede que no bajas?
Te envié mensajes temprano 
por la mañana,

en una gran hoja inmaculada.

(era un día de lluvia de este invierno)

¿Por qué no bajas y te rebelas

contra el hombre que te ha creado,

si estás en tu derecho?

 

Mi abuelo, que por años enterrara

cuerpos en el cementerio,

no tiene hoy donde caerse muerto;

y mis padres y mis hijos

y mi pueblo bendito corriendo

como locos tras esa luz que juega

a encenderse, y desaparece.

 

Señor, ¿por qué no bajas?

Aproveché otra tragedia para llamarte.

(la lluvia es cómplice de la tristeza)

¿Cuál es la vida y cuál es la muerte?

Tú dices una cosa y el hombre, otra.

Perdóname, Señor, pero no entiendo.

 

¿Está en los mares y en los vendavales

escrito el secreto de la vida?

¿Está en la húmida tierra o en el cielo?

Dime tú dónde, o baja para siempre.

 

Cayó una flor sobre el espejo

y se marchitó con rara prontitud.

Se estrellaron las olas del océano

dentro de la botella abierta.

En el aire, un infierno,

y vuelan alto los ángeles con la respuesta.

 

¿Por qué no bajas, Señor?

¿De cuánto pecado estamos hablando?

Si te compro piedad, ¿aceptas?

¿Y si te vendo arrepentimiento?   


Mi foto
Sociedad de Escritores de Chile 






En Concepción conoció a Alejo Carpentier

Mario Benedetti también dejó
sus huellas entre los penquistas

(Extractado de Diario EL SUR de Concepción, Chile.
 Edición del martes 19 de mayo de 2009)

Autores locales que lo admiraron y conocieron dieron su impresión sobre el recién fallecido autor de "La Tregua". Estuvo en nuestra ciudad en 1962, ocasión en que se sintió apabullado por la presencia de figuras como Neruda o Manuel Rojas.

"Mi primer conocimiento personal de Alejo Carpentier tuvo lugar en 1962 en ocasión del Encuentro de Escritores Latinoamericanos en la ciudad chilena de Concepción. Recuerdo que un día nos fuimos a almorzar en las afueras de esa ciudad, Neruda, Roa Bastos, Alejo, Carlos Fuentes, Manuel Rojas y yo. Un poco intimidado por aquellas respetables presencias casi no pronuncié palabras durante el almuerzo".

Así recordaba a nuestra ciudad el escritor uruguayo Mario Benedetti en un artículo de la revista "Casa de las Américas" de la Habana. Muchos quizás hoy no sepan de aquella visita propiciada por el entonces director de las Escuelas de Verano de la UdeC, Gonzalo Rojas, donde incluso asistió a un paseo donde Guayasamín tocó la guitarra. El evento saca a relucir que el aprecio entre el autor de "La Tregua" y los penquistas fue recíproco.

Y es que tras su fallecimiento las palabras de afecto y admiración de escritores y lectores de nuestra zona no se hicieron esperar. En portales como facebook encontramos citas a sus poemas y emotivas despedidas. Varios autores le rinden pleitesía, como por ejemplo Rocío L`Amar, que en su blog lo trata como el "padre" de su poesía.

Sólo elogios

Por su parte, la escritora Ingrid Odgers considera que Benedetti "no tuvo el reconocimiento que merecía como autor en las altas esferas literarias internacionales, se marcha sin recibir los grandes premios de la literatura. Se quedó sin Nobel, sin Cervantes y sin Príncipe de Asturias. Con todo, el éxito de su novela La Tregua, (en lo personal, fue una de las obras que me alentó a escribir narrativa), y su extensa obra literaria. Su estilo era llano, sencillo, sentimental y tierno, profundamente humano....".

El poeta y cineasta Ricardo Mahnke tuvo la oportunidad de conocer a Benedetti en 1992, a raíz de una Mesa Redonda que sobre los quinientos años del "Descubrimiento" de América se celebraba en la Casa de América, Madrid. "Se encontraban presentes un par de escritores chilenos: Jorge Edwards, como expositor, y Marco Antonio de la Parra, que por ese entonces era agregado cultural en España. Lamento señalar que nuestros compatriotas dejaron mucho que desear. En primer lugar, el expositor nacional no hizo otra cosa que reírse de Neruda, con improvisaciones que iba anotando en unos papelitos. Y, por otro lado, el aporte de nuestro agregado de Cultura no fue sino bostezos en la gradería.

Sin embargo, el gran vate uruguayo, demostrando su altura intelectual, se presentó respetuosamente, señalando que leería algo preparado especialmente para la ocasión. Sacó un documento impreso y leyó una larga diatriba contra el genocidio de nuestros antepasados indígenas. Al final, como con gran parte del público, intercambiamos algunas triviales palabras".

"Luego, volví a peregrinar por las calles españolas, llevándome como regalo el haber podido presenciar la diferencia entre las pequeñas figuras intelectuales, al lado de aquel otro hombre latinoamericano: poeta amable, esclarecido y gigante", contó Mahnke.

Amor y política

Para el vate Tulio Mendoza, Benedetti fue un poeta y narrador que supo acercar su arte a un público masivo. "Para lograrlo hizo concesiones formales. Esto lo alejó de cierta crítica más exigente; del mismo modo que su adhesión a Fidel, lo distanció de otros. Su poesía es amor, política, exilio, sentimientos y lenguaje de la claridad, con un profundo sentido humano y solidario. Muchos de sus poemas fueron musicalizados, lo cual ayudó a la difusión de su obra", dijo.

"Cómo no recordar en estos momentos de tristeza aquel hermoso poema titulado "Te quiero", que conocimos en la voz de Sandra Mihanovic; una de sus estrofas dice: Tus manos son mi caricia,/ mis acordes cotidianos,/ te quiero porque tus manos/ trabajan por la justicia, / si te quiero es porque sos/ mi amor, mi cómplice y todo/ y en la calle, codo con codo,/ somos mucho más que dos.", citó Mendoza.

Sobrevalorado

Pero no todo fue elogios para el uruguayo. El director de publicaciones de la UdeC, Mario Rodríguez consideró que Benedetti es más bien un poeta menor que apela al sentimentalismo.

"Creo que sus grandes obras fueron "La Tregua" y "Montevideanos", así como el poema "El oficinista", pero no más que eso.

Su fama se agrandó por su postura política y la musicalización de algunos de sus poemas. Una vez lo conocí, y aunque no hablamos me pareció un hombre de mucho carisma", dijo el especialista en literatura y director de Atenea.


BENEDETTI, MUCHO MÁS QUE DOS


Omar Lara - Poeta

Lo escuché en el Instituto Iberoamericano de Cultura, en Madrid. Estaba con Cristina Peri Rossi y Osvaldo Soriano. El debate se centraba en la presencia del escritor hispanoamericano en la Madre Patria. Se dijeron muchas cosas y, a decir verdad, fue un diálogo crítico y áspero en el reclamo de la solidaridad y fraternidad hispana hacia los intelectuales de esta parte del mundo, que llegábamos en bandadas a cualquier parte del planeta, sobre todo a España.

Antes lo vi en La Habana (1976), donde Benedetti era un personaje, especie de embajador de la simpatía de una parte del mundo hacia el país de Carpentier. En La Habana, creo, intercambiamos unas  palabras. El tema de Chile era inevitable y yo había obtenido el año anterior el Premio Casa de las Américas en poesía.

Me impresionó su aire bonachón y distraído, su dulzura, una fuerza campesina, apacible y certera. Tal vez ahí le hablé de sus cuentos, que admiro, y acaso le comenté la impresionante recepción de su poesía entre los jóvenes de tantas partes, ya sea a través de su voz o en la voz de los numerosos cantautores que la han divulgado.

Hay épocas de músicas y palabras. Nos hemos conmovido con “Yo te nombro libertad”, de Paul Eluard, y “Te quiero”, de Benedetti. Recuerdo esa música, esas palabras, más elocuentes que una arenga, más aceradas que una daga: “y en la calle codo a codo / somos mucho más que dos”.

Muchos más que dos, maestro, quienes seguiremos alimentando nuestro ser con la enseñanza de conceptos tan extraños para este tiempo como consecuencia, coraje, lucidez, donde usted fue pródigo. Con la enseñanza y el ejemplo de la dignidad y lealtad en un tiempo de tantas traiciones políticas y tantas chaquetas que no tienen revés ni derecho en este continente suyo castigado y tan lleno de esperanzas secretas. Hasta pronto, con cariño y respeto. (EL SUR, Concepción, Chile; 29 mayo 2009).





[vista en miniatura de portada]



Del Libro "Hojas del Almario"




VADE MECUM

Tengo la idea de que mientras escriba no me voy a morir,
y duermo afilando navajas con el alba hasta expirar el día.
No permitiré que me maten fantasmas fatigados
o me despierten en las calles con fraudulosos violines de madera
Ya ves, ahora me la paso garabateando en los muros más altivos
de la tierra, araño las níveas puertas de las ciudades
y arrastro como obstinada pluma mis huesos por los sepulcros.

Tengo cubierta la frente de edictos que me mandan no morir todavía,
y de papiros con historias fantásticas para reproducir
en las páginas de los árboles y de las flores.
Tengo obcecados diccionarios trepanando mi cabeza
como trenes que bufan iracundos por túneles brumosos.

Para no desaparecer engullo miles de guías telefónicas de las naciones
más abundantes, y me baño a cada minuto en agua bendita
sin dejar de hojear los vade mecum que he acumulado
en los tantos tiempos de locura.

Voy en cada segundo deletreando mi nombre y los nombres
no inventados todavía de los otros, y creo canciones y novelas
prodigiosas y combato contra los tormentosos vientos del olvido
para no querer morirme hasta que me muera.

Yo pendido como araña de la tela frágil de lo infinito
y todo muere sin remedio. Ya ves, un día no me quiero ir y escribo.
Estuve maldito y orinaba mis insomnios por las noches
como si me pidieran que me quedara suspendido, con el corazón
atrofiado y sosegada la mirada.

Pero sigo escribiendo vade mecum en todas las paredes que conozco,
porque tengo la idea de que no me voy a morir mientras escriba.
Lo haré hasta no sé. Iré de nube en nube colgando discursos
y de morada en morada dejando testimonio de mi contrato con la vida
para que nadie dude de mis intenciones de morirme sólo cuando
me llegue la muerte. Nunca antes. Y es definitivo.




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DIOS ES UN MATEMÁTICO

Mientras más viejo
se muere menos:
matemática pura
Dios es un matemático
prolijo,   previsible,
y la naturaleza el libro
que se le quedó abierto,
olvidado,
con pájaros inocentes
escapando del destello,
engañados como las flores
de un espejismo;
como los peces efímeros
vagando en una tierra
infecunda,
como los días que se mueren
a la hora señalada
todos los días,
cuando el sol es un reloj
agonizante allá en la vida,
que apunta prosternado
hacia el ocaso.

Matemática pura
Hábito de cándidos silencios
apocalípticos
Memoria que fuiste,
memoria que eres,
doliente,
mucho antes de haber sido
y de ahora que menos
se muere.

Matemática pura.
Sentencia sin secretos
virginales
Diseño de mundos irrecusables
construido
Mientras más viejo
menos se muere
Dios es un matemático.




 

ESTOY CONTENTO

Estoy contento donde estoy contento
esperando que pase el tiempo
que pase sin verme, por el costado
sin posarse en mis rostros
en todos mis rostros distintos
en mis cuerpos degradados.

Tengo cubiertos los oídos de silencios
tengo el dedo que levanta una cruz en mi boca
y la lengua recogida como la resaca.

Aquí donde estoy estoy contento
esperando que pase el tiempo esperando
y no me quiero mover más
que lo necesario para no delatarme.

En estas manos oculto los días aciagos
y en estos pies sumerjo los zapatos vacíos
y en el armario de mi dormitorio
tengo encerrado todo el tiempo
todo el tiempo posible tengo.

 





OBSESIONES

Tengo un sentimiento tan confuso
que puedo inventar caballos  encabritados
para lanzar en estampida hacia ti,
y luego bailar afectuoso
sobre sus cadáveres sudantes.
Pero me encuentro ridículo moviéndome
de aquí para allá y de allá para acá
asido a tu cintura.

Tengo una locura desenfrenada,
con muchos puñales en hilera
para persignarme como un místico.
Mas, eso también me incomoda
y puedes ahora colocar tus manos
sobre mi frente y santiguarme
con sangre de sacrificios.
Yo haré en tanto un dolor
de arrepentimiento agradecido
que me cure de tus males,
de la risa patética tuya por mi desvarío.




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TE LO DIJE

 Te va a llover a cántaros

sobre los ojos

y te traicionarán

los brazos y los pies

y se te va a quebrar

el cuerpo en dos,

te lo dije.

 

Mejor abre la boca

hasta sentir náuseas

y del cáliz bebe y bebe

el olvido.

Todo en un santiamén.

De otro modo,

no sé cómo vivirás

aspirando la inmundicia

del estremecimiento.

 

Te lo dije,

aunque no quieras

tendrás que mirar al cielo

y danzar con las estrellas

al paso de su titilar.

Vendrá la lobreguez,

vendrá el llamado a claudicar

y aguzados estiletes llegarán

con desamparos de solemnidad

a imponer el silencio.

 

Te va a llover a cántaros

sobre los ojos,

te lo dije.

 

 



OFRENDÁRTELO TODO

Morir de pie descalzo tirado sobre la hierba no doblegada
por el huracán más iracundo. Descansar horizontalmente erguido.
En fin, correr dormido en línea entre tus sábanas albas
en las noches más frías del invierno.
Arrancarte los cabellos de raíz y quemarlos en una hoguera
de rosas rojas perfumadas malolientes.
Ofrendártelo todo.

Imprimir velocidad metafísica a los sentidos para odiarte
y amarte siempre, como nadie, más allá, más allá aún
del vaho untuoso de la habitud.
Más lejos todavía de mis mayores fuerzas infrahumanas y sobrehumanas.
Ofrendártelo todo.
Todo es todo: vísceras, células, corazón, pulmones, estómago, cerebro,
huesos
mis miedos
mis utopías
mi cesta de reciclaje.

Por el azul del arcoiris ascender a lo más alto vestido de nácar y descender
oblicuo, aceleradamente, para ofrendártelo todo.
Llorar con desconsuelo de alegría. Reir sin mover un músculo.
Vivir de pie arrodillado blasfemando y orando, glorificando y maldiciendo.
Ofrendártelo todo.
Todo es todo: serenidad, ira, complacencia, odio, amor, pecado, paz,
desconsuelo
tus miedos
tus utopías
tu cesta de reciclaje.

En los túneles arcanos de tu alma, gritarte enmudecido hasta que la paloma
blanca emprenda el vuelo más abyecto. Delirar con cordura ejemplar
y devorarte los ojos en la noche más triste de amor abatido y despiadado.
Ofrendártelo todo.
Todo es todo: imaginación, pesadilla, paradoja, pensamiento, ilusión,
demencia
nuestros miedos
nuestras utopías
nuestra cesta de reciclaje.



 

OZLEM

 

Te desprendiste con suerte de los pies

y has podido, sin más, alzar el vuelo.

Hasta que han vuelto a asesinarte, Ozlem,

y a dejar tus huesos atados

en esa otra cárcel,

en las montañas lejanas del nirvana,

en los rincones sin luz

de la soledad

(sin las cruces de rigor)

sobre las nubes y los mares.

Desde entonces no has vuelto a escribir.

Nadie lo ha hecho.

No ha habido nuevas acrobacias

del instinto.

O de la memoria.

 

Hoy faltan tantos otros hombres

amordazados por arte del miedo

y, sin embargo, han florecido los geranios.

Hoy, después de tanto muerto, Ozlem,

quisiera ver el rostro de tu torturador.

Dicen que se ve igual que tú y que yo

Dicen que es de carne y hueso

Que, como nosotros, envejece

Que tiene sangre en las venas

y que también se muere,

como nosotros.

 

DÍMELO TÚ

Comenzó la primavera y mi madre
que no quiere levantarse.
Mi padre que no le dice nada
que duerme sobre pétalos de silencio,
mientras los niños juegan desprovistos
a ocultarnos los sucesos.

Qué tristeza me da hoy reír contigo
de lo que hemos trazado con tanto esmero
sobre el cemento que asfixia nuestras almas,
ocultando esos fúlgidos cuerpos de rodillas.

Cómo imaginar que la casa coja otra vez el aire
aún retenido en las pesadas botellas
cercadas por el musgo en la alacena.

Dímelo tú

Comenzó la primavera y mi madre
que no quiere levantarse
y mi padre que no le dice nada,
que duerme sobre pétalos de silencio.

Cómo huir de las escalerillas desenclavadas
que fingen en esas sombras, de los trastos
agotados de soportar tanta lluvia furiosa,
de aquel pacienzudo felino que todavía
aguarda desde los miles de vidrios rotos.

Dímelo tú

Comenzó la primavera y no tenemos salida.
La puerta cruje en la cuenca de mis ojos
y la vasija para la infusión del té se quebró
con la ráfaga de los recuerdos.
Sólo la melodía ha regresado para hacerme
oler los escondites aquellos,
cuando bailábamos frente al espejo.

Qué pena me da hoy ver a mi padre
que no dice nada, que duerme
sobre pétalos de silencio. Comenzó la primavera
y mi madre que no puede levantarse.



 

PODRÍAMOS

Podríamos irnos juntos hacia el silencio
y no haré más que bendecirte,
pero vamos de uno en uno
derramando dolores de tragedia.

Podríamos coger con cuentagotas
la ilusión y bastaría,
pero huyes, vida,
y no haré más que llamarte.
Incluso, me arrepiento
de los breves gozos para querer negarte,
pero vamos todos peregrinos
con el rostro en la tristeza
y no haré más que lamentarme.

Podríamos rezar sistemáticamente
de pie todas las noches blancas
y levantar el día en nuestras almas 
o registrar sólo los sueños verdaderos
para ser, vida, lo que mandes.

Podríamos ser nada más que sombras
vertidas, desterradas de los cuerpos,
pero alegres marchando hacia la muerte.

 






YA NO JUEGAN 
LOS NIÑOS EN LAS CALLES

Ya no juegan los niños en las calles
Las bicicletas surcan el espacio
sin escafandras;
no brincan ni hacen piruetas para ser niños
de las flores y de los insectos
Los adormecen las pantallas en las alcobas
y en los refectorios
Sueñan guerras animadas
mientras trinan los pájaros en primavera
Niños redentores macilentos,
émulos de juegos y redondeles,
no despliegan las alas extasiados
para corretear los sueños ni ascienden
a las estrellas para observar sus infancias
Cantan azorados la gloria del Dios caviloso
Ven crecer el alma atónita del yo pecador
y no hacen nada para ser niños de trapo
o de madera
Se los tragan las máquinas
Ellos penetran para conquistarlas,
para engolosinarse con sus vísceras
y aprenden a ser máquinas
fabricadoras de máquinas
insaciables comedoras de niños.

 

 

 

 

                                     




El autor en LETRALIA


Talent Seekers

En TALENT SEEKERS (Sección Literatura),
el poeta es Alirón



Nómina de los Poetas Antologados
( 94 poetas seleccionados de 486 )

Adolfo León Córdoba Narváez
Aldo Luis Novelli
Alejandra Ziebrecht
Alejandro Faus Avella
Alfredo Lavergne
Ali Al Haded
Amado Láscar
Andityas Soares de Moura
André Cruchaga
Anita Junge-Hammersley
Antonio Álvarez Bürger
Antonio Orihuela
Antonio Redondo Andujar
Aurelio González Ovies
Bárbara Calderón Romero
Bernardo González Koppmann
Borja Menéndez
Carlos N Carbone
Carmen Nozal
Cecilia Bustamante
César Bisso
César Castillo
César Pellicer
Claudio Rodríguez Lanfranco
Cristian Hendrickse
Daisy Mora de León
Daniel Calabrese
David Arturo Santos Arrieta
David González
Edgar E Ramírez Mella
Edgar Khonde

Eduardo Díaz Espinoza
Eduardo Llanos Melussa
Emanuel Alvarado
Emilse Zorzut
Endre Farkas
Enrique Falcón
Enrique Silva
Ernesto Cardenal
Ernesto Guajardo
Feliciano Mejía
Francisco Azuela
Francisco Sasso
Gabriel Impaglione
Gabriel Rodríguez
Gerardo Moctezuma
Hans Schuster
Héctor Medina
Hugo Toscadaray
Isabel Lipthay
Isolda Dosamantes
Iván Sauri
Jaro Godoy
Jesús Pérez
Jorge Brega
Jorge Etcheverry
Juan Cameron
Juan Torres León
Julio Torres Recinos
Laura Ciancaglini
Leo Zelada
Lia Isabel Alvear Ramírez

Luis Esteban Amaya Rocha
Manuel Lozano
Marco Massoni-Oyarzún
Maribel Lacave
Marta Multini
Marta Raquel Zabaleta
Miguel Ángel Fernández
Miguel Machalski
Miquel Segovia Aparicio
Nohemí Sosa Reyna
Osvaldo Ahumada-Espinosa
Patricia Cabezas Flores
Patricio Manns
Pedro Lyra
Raúl Eduardo Baena
Raúl Mellado Castro
Roberto Bianchi
Roberto Yánez
Rodrigo Grion
Roxana Miranda Rupailaf
Rubén Boronat
Salvador Gallardo
Sara Venegas Coveña
Sergio Mansilla Torres
Sergio Mouat
Silvia A Brandon Pérez
Sonia Alina Morales Del Valle
Tanya Tynjälä
Txanba Payés
Vicente Antonio Vásquez Bonilla
Willy Gómez Migliaro
Xadelia Mertizcan

 


Canto a un Prisionero.
Antología de poetas Americanos, homenaje a los presos políticos en Turquía.
Ottawa: Editorial Poetas Antiimperialistas de América, 2005”.
ISBN 1-894879-10-4 



Acta Literaria
por Virginia Vidal


Canto a un Prisionero, antología de poetas americanos, homenaje a los presos políticos en Turquía, es el fruto de la admirable iniciativa solidaria de Poetas Antiimperialistas que lanza desde nuestro continente un llamado al mundo para acabar con una de las peores atrocidades de la “globalización”.

Durante décadas las prisiones turcas se ha visto colmadas de presos políticos turcos y kurdos. Se calculan en doce mil los seres humanos que agonizan y en cualquier momento son muertos a palos, asfixia y otras torturas. Una larga huelga de hambre ha visto perecer a heroicos resistentes, otros son sometidos a bestiales métodos para obligarlos a tragar: el mismo método se aplicó contra el parlamentario irlandés Bobby Sands(1954-1981).En Turquía hay más de un centenar de desaparecidos, sin contar las decenas de muertos en prisión, víctimas de los asaltos policiales. El exterminio abarca a los familiares de los presos políticos.

Ante esta realidad atroz se alzan las voces de los poetas de todo el continente americano. Son las puras voces solidarias que no pretenden la ingenua aspiración de darles aliento a los prisioneros sino de llegar a oídos de toda la humanidad que no está tras esos barrotes para que también alce su voz y exija el fin de los castigos, la libertad de los presos y la democracia para los pueblos de Turquía.

El profesor Noam Chomsky, gramático generativista, famoso lingüista estadounidense del Massachusettes Institute of Technology (MIT), tuvo que viajar a Turquía por el juicio de un editor próximo que cometió el “delito” de publicar una charla suya sobre la presencia de Estados Unidos en Medio Oriente. En esa conferencia el destacado intelectual dejó en evidencia la implicancia de los Estados Unidos en las enormes atrocidades contra los kurdos y en Turquía en los años noventa, Las llamó “unas de las peores atrocidades étnicas de los noventa, con las fuerzas armadas estadounidenses en el país: en tanto las atrocidades aumentaban, el armamento crecía y no estaba permitido hablar sobre esta situación en los Estados Unidos, es el lado oscuro de la historia, o por lo menos en la mayor parte de Occidente”.

Chomsky afirmó que los “escritores turcos son personas muy valientes”: organizan protestas y publican escritos que son prohibidos porque cuentan la verdad acerca de Turquía. Algunos de estos autores son los que están en la cárcel. También puso énfasis en el hecho de que tras el 11 de septiembre, Turquía aumentó su represión. Señalando que “cualquier elemento represivo en el mundo cree que puede utilizar el 11 de Septiembre como oportunidad para incrementar su rudeza y brutalidad, esto está ocurriendo en todas partes”. En otra oportunidad dijo: “Hablé en varias universidades y mis amigos turcos me aseguraron que debía dar por sentado que un elevado porcentaje del público asistente a mis conferencias era policía secreta. Hay que admirar a los intelectuales turcos. No son como los nuestros. Están bajo una amenaza constante y no sólo expresan sus opiniones sino que también se rebelan”.

En esta antología hay un poema dedicado a Sandra Bakutz, lo cual revela el profundo efecto que causa el coraje de una mujer austríaca. Sandra fue hecha prisionera el 10 de febrero de 2005 en el aeropuerto Atatürk de Estambul mientras se preparaba para asistir al proceso contra los activistas turcos encarcelados el 1 de abril de 2004. Sandra Bakutz es conocida por su lucha por la democracia en Turquía al actuar como traductora. Su oficio la ha llevado a retornar muchas veces al país para acompañar a las delegaciones internacionales que han cumplido misiones de observación. Por ese motivo esta ardiente defensora de la causa de los prisioneros políticos de Turquía, hoy ha sido convertida en prisionera política dentro de ese mismo país.

Casi un centenar de poetas desde Canadá hasta las remotas islas del archipiélago de Chiloé, así como de España misma, entregan sus sueños, su música, sus paisajes, sus más nobles emociones al servicio de la liberación de los que luchan por la democracia y la justicia. Sin duda sus voces estremecerán muchas conciencias y aproximarán a los prisioneros turcos y kurdos a su hora de ver la luz y respirar el aire sin tormentos ni castigos. Ellos están siguiendo el ejemplo del poeta Nazim Hikmet que fue capaz de cantar a la vida, el amor y la libertad, a pesar de que su vida transcurrió en las cárceles turcas de ayer por la misma noble causa de los presos de hoy.

 


       


Paisaje




 

 

                 


ESOS ÁRBOLES DESNUDOS 

                  Antonio Álvarez Bürger

Qué perverso es el invierno con los árboles
desnudos y ateridos, agraviados
por la exaltación de los vendavales;
forzados a contorsionarse extravagantes
entre los aplausos infatuados de la lluvia,
con faroles de inoportunos ademanes
que los celan en las umbrosas avenidas
y silencios quebrajados por el llanto
de los seres traicionados.

Qué severo es el invierno con los árboles
desvestidos por las tormentas y los céfiros;
plañideros desde las cepas y los brazos
desarticulados de sus cuerpos,
suplicantes tras la postrimera furia,
como manos con lágrimas entre los dedos
brotando de la tierra.

Esos árboles desnudos y entumecidos
de todos los inviernos iracundos.
Esos tristes fantasmas profanados
que no pueden surcar los territorios
como las aves en busca de indumento
para cobijarse.

Esos viejos árboles que vomitan resina
en los caminos lejanos,
con las entrañas abiertas a tajo de viento.
Desdichados árboles ofreciéndose
en holocausto como esculturas mutantes,
despojadas de la fronda y de la dignidad
de los árboles en primavera.

 


 

ODA AL ÁRBOL 

Antonio Álvarez Bürger

Con las zarpas para rasgar el aire
y trozar el mundo en mil cintas de viento.
Como felino sostenido en largo apéndice,
inhumado entre el polvo y las piedras,
haciendo profundos heridos con los pies
que taladran tentaculados
la tierra.

Intenso
, fuerte.
Corcoveando como flores dispersas
al quebrarse de golpe el búcaro avieso.

Agazapado, perturbador.
Con las manos vegetales
a punto de coger flores y frutos
entre los dedos.
Con el cuerpo ensangrentado
de resina y de tiempo.

Árbol, árbol, árbol indócil.
Dios montaraz de los ámbitos salvajes.
Refrendatario de los hechos,
de la historia y de los hombres,
de la historia de todo y de todos.
Árbol, árbol, árbol enhiesto.




Y aquellos que danzaban fueron considerados locos por los que no podían escuchar la música...

Nietzsche



No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo.
 

 

Daría todo lo que sé, por la mitad de lo que ignoro.

Descartes 






La poesía, de la mano de la primavera

Poemario colectivo en celebración
del Día Mundial de la Poesía
(Open Publication)






...y un fuerte aplauso a
todos los poetas del mundo!

 


 


Jorge Etcheverry (Chile)

Sobre el libro 
Canto a un prisionero

La poesía sigue siendo comprometida. Específicamente la poesía en lengua castellana, y especialmente en América Latina. Y los poetas. Y eso no tiene esencialmente que ver con los estilos, que en este libro ofrecen una gran variedad. Lo que sí abunda es la intención de tematizar las luchas sociales, el sufrimiento de los pueblos, la utopía por venir, el sentimiento o estado de ánimo de los diferentes emisores poéticos frente a la situación de los prisioneros políticos y la sociedad en Turquía, de manera accesible a las masas del mundo, o por lo menos al público más amplio posible que esté en nuestras manos, por nuestro idioma y la difusión de nuestros textos. De eso se trata básicamente en el caso de este libro, pero no se cae en el cliché ni el tremendismo, que para muchos detractores son los abismos que se abren a cada lado del estrecho camino que recorre la poesía comprometida. Lo que está presente a través de las variadas formas es la intención de transmitir un mensaje lírico o representativo, a veces claro e inmediatamente accesible, pero no siempre, ya que eso no es la única posibilidad del compromiso, ni en términos del texto resultante ni de los poetas, que a la postre y haciendo la salvedad todas las mediaciones de percepción, presuposición, convención y mercado, sigue siendo la figura que nos ‘habla’ desde atrás de cada texto, como a lectores o público.

Frente a la variedad por así decir formal de esta antología, hay que recordar el izquierdismo de César Vallejo, en el Perú, el progresismo de Huidobro y las convicciones marxistas revolucionarias de De Rokha, en el ámbito chileno, para no recurrir nuevamente al importantísimo y frecuentemente usado nombre de Neruda, todos autores vanguardistas antes o después, es decir que consideraban al menos como parte de su quehacer poético la exploración lingüística, el hacer retroceder los límites de lo posible en la expresión poética escrita. Eso para decir que esta antología, Canto par! a un prisionero, además del evidente contenido ético moral de su intento de mostrar al mundo, no está reducida a lo que podría denominarse tradicionalmente ‘poesía comprometida’, sino que presenta un abanico temático.

En el poema Contravía, de Adolfo León Córdoba Narváez , este lector recorre las imágenes en sucesión que aluden a un estado de cosas lúgubre, un reino de la amenaza y la precariedad en que "Es casi un milagro el amanecer".

La opresión se hace universal (humana) en este breve poema de Alejandra Ziebrecht,

Preludio:

El silencio
es un duelo colectivo
en el que todos soñamos
ser libres
a pesar de los pies
clavados al madero

En Mi familia de Alejandro Faus Avella, los oprimidos/rebeldes son una vasta familia solidaria y desperdigada; Alfredo Lavergne declara que "todos nuestros muertos son poesía", estableciendo el vínculo entre esta poesía, esta antología que estamos leyendo y la lucha de los pueblos (poema La ! inmensa memoria de la boca). El silencio culpable del testigo atemoriz ado o acomodaticio se hace sentir en la composición ‘nn’, de Amado Lascar:

La tumba del oprimido está en la mente
de los que callan

La consustancialidad entre víctima y victimario, que después de todo y pese a la despersonalización con valencias opuestas en cada caso, se trata de hombres, de seres humanos que dan o reciben el padecimiento, se expresa en Ozlem, de Antonio Álvarez Bürger:

Hoy, después de tantos muertos, Ozlem,
quisiera ver el rostro de tu torturador
Dicen que se ve igual que tú y que yo
Dicen que es de carne y hueso
Que, como nosotros, envejece
Que tiene sangre en las venas
y que también se muere,
como nosotros.

En el poeta Hans Schuster se dilata la categoría o clase de los excluidos, marginados o eliminados por el o los sistemas, hasta abarcar a gente perseguida por su religión, a indígenas, inmigrantes, conscriptos forzados a combatir, minorías sexuales, grupos que se pueden ir dilatando en etcéteras a med! ida que el sistema en su dinámica los margina o destruye. (Poema La memoria del perseguido).

La condición de la opresión se puede dar en Turquía. La asunción de la misma por el poeta no puede producirse sino teniendo como trasfondo la utopía de la libertad universal. En un poema dedicado al militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria chileno Jécar Neghme, asesinado en los últimos días de la dictadura, Bernardo González Koppmann nos dice

Quisiera un país sin propiedad privada
salvo la imprescindible para celebrar
los ritos cotidianos:
lavar la ropa, comer, hacer el amor
de vez en cuando
un país posible
al alcance de la mano

Utopía que si bien podría necesitar un poder orientador, es irrealizable si carece de un fondo ético interpersonal a nivel de los diversos individuos en sus relaciones mutuas, como lo expresa Ernesto Cardenal en su salmo 1:

Bienaventurado el hombre que no espía a su hermano
Ni delata a su compañero! de colegio

La misma universalidad y hermandad humanas en l a opresión de que hablábamos antes queda de manifiesto en el poema Censura, de Borja Menéndez:

Rezuman paz las malas hierbas cortadas
Los presidiarios quieren mal al país
Hoy es Ankara, ayer fue Madrid
Chile, Alemania, Turquía o España

Y también en Emanuel Alvarado, cuando afirma:

queremos que tú compartas la equidad
para que no se repitan ni Auswitch,
ni Tlatelolco, ni Afganistán

así como en El espejo del hombre de Gabriel Impaglione:

El espejo del hombre
roto en diez mil pedazos

se hunde en el rojo fango
de las cárceles

en sus cuentas de luz
se miran los verdugos

(Poema Turquía, bajo la sombra que te oculta), en que otra vez se nos dice que la tortura y el padecimiento que se infringe de alguna manera también compromete la humanidad del torturador.

En Gerardo Moctezuma se retoma este hilo de la hermandad de los condenados

Yo también estuve en Auswichz,
en el campo de conc! entración nazi;
yo también fui estudiante asesinado
por los militares mexicanos
allá en Tlatelolco;

(Poema Yo también)

Entonces vemos que la condición de posibilidad de esta antología es que la literatura, y en este caso y quizás sobre todo la poesía, tienen efecto sobre la realidad, que pueden enfocar la atención, despertar la conciencia de un público, mostrar y denunciar mediante la re-presentación. Siendo así, la escritura puede convertirse en un cierto tipo de militancia, en casos extremos en un apostolado. El poeta es potencialmente peligroso, quizás para todo sistema, como lo expresa César Bisso en su poema El círculo:

La mano
tiernamente abierta
sobre la página del libro
causa más espanto que
la sombra del verdugo

El escritor o poeta siente esa solidaridad, empatía, identificación, como quiera llamársela y la asume y manifiesta. El poeta es el testigo, y en este mundo también es o ha sido potencial o efectivamente víct! ima, como en el poema de Isabel Liphtay Yo estoy aquí:

Yo estoy aquí
escribiendo un poema
mientras a ti
te sacan la cresta
como antes a nosotros
nos la sacaron

La tarea de escribir, el texto publicado y circulando no es banal. El poeta puede haber sido militante, como Roque Dalton. Puede morir por ser poeta y dejar que la concepción de mundo rebase de sus textos a su persona y su accionar, como en Miguel Hernández.

Porque la supuesta autonomía de la obra literaria, su descontextualización, tan cara por ejemplo para el estructuralismo, es una realidad una acentuación de su carácter de mercancía, de su calidad, que también posee, de ser un objeto independiente en el mercado, de un ser-para-la venta, si pudiéramos parodiar a Heidegger y agregar otra categoría de entes al ‘ser-a-la-mano’ y el-ser-ante-los-ojos’. Esta concepción descarta las conexiones y referencias sociales de la obra de arte y enfatiza exclusivamente la liberación de la obra de su productor y la independencia contextual necesaria para su trasla! do y comercialización.

Quizás a algunos les parezca exagerada esta presentación de trozos de poemas, pero es mejor que ellos hablen y que uno comente. Lo que pasa es que a medida que se lee esta antología, se va descubriendo una especie de intertexto, o metatexto, o hipertexto (dejo a los especialistas la definición) que, dada la muestra incluida aquí, de "casi un centenar de poeta desde Canadá hasta las remotas islas del archipiélago de Chiloé, así como de España misma", según la autora del prólogo Virginia Vidal, se puede considerar representativo de o aplicable a, la poesía hispanoamericana. Dejando al lado la forma de la expresión, que puede ser variada, pero que dada la calidad de la gran mayoría de los textos antologados logra su objetivo, tenemos presente el tema de la solidaridad; la de los oprimidos, los marginales, los esperanzados en un futuro para muchos utópico, pero que logros como éste, y los mismos medios que estamos usando para difundir esta nota, mu! estran que es tan alcanzable como posible. El tema del carácter re-pre sentativo, testimonial de la poesía, entre todas las formas literarias, la insinuación de que el escritor tiene un deber, el deber del compromiso, que la asunción del mismo no le es ajena y que puede acarrearle consecuencias, que la expresión escrita es un peligro para los regímenes autoritarios, que la persecución y el padecimiento de un ser humano o de un grupo de alguna manera nos compromete a todos. La Turquía, la denuncia y mostración de lo que ocurre al interior de sus fronteras es así un foco que se desparrama de lo particular a lo universal. Turquía está en Turquía pero a la vez en todos nuestros países y a lo mejor en cada uno de nosotros
.

ANTONIO ÁLVAREZ BÜRGER
 
Sólo por el honor
dejar clavado un lucero
en el corazón de los hombres.
Exprimir las nubes suspendidas,
guardarlas en un cofrecillo
a veces
Ser océano de peces risueños
montaña de oro fino,
vendaval,
no importa,
tenue brisa.
Sólo por el honor, ser
Sólo por el honor abonar
la tierra
con semilla de versos.
 
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